Varsovia, verde que te quiero verde

Polonia con niñosVarsovia está considerada una de las capitales más verdes de Europa y la semana pasada pudimos dar fe de ello. De eso y de su pasión por la música con el espíritu de Chopin a cada paso, que para eso se conmemoran los 200 años de su nacimiento. Los bancos en la vía pública con una pieza del pianista polaco en cada uno, de lo más original: escuchar música mientras descansas sobre uno de ellos, todos situados estratégicamente en los lugares que el artista frecuentaba. Ni que decir las veces que las niñas apretaron el botoncito…

Chopin es también el protagonista del parque Lakienki, donde cada domingo, por la mañana y por la tarde, y desde mayo hasta septiembre, se celebra un concierto como parte del festival en su  honor, seguido en silencio por los centenares de adultos y niños que allí se dan cita. Un parque que es una belleza recorrerlo y así lo hicimos, incluso en barca por el lago que bordea el palacio mientras los pavos reales salen a tu encuentro. También en el precioso restaurante en el que comimos, el Belvedere, un elegante invernadero flanqueado por coquetos pavos que se pavonean de lo lindo…

Aunque lo que más fascina a los niños es acercarse cautelosamente a los árboles, extender la mano con una nuez y esperar a que las ardillas rojas bajen y las cojan. De zarpita a manita. ¡Increíble! Para luego ver como huyen con la nuez y la entierran para almacenarlas y poder comer durante el largo y nevado invierno.

Verde que te quiero verde. Y es que la cuarta parte de la ciudad es verde. Como el parque Wilanow que también recorrimos en barca, y tantos otros. Las bicicletas, por doquier. La ciudad superlimpia. La lluvia, sin avisar; y tras la tormenta, todo el sol. Al menos, en primavera.

La Ciudad Vieja de decorado de cine. Y es que tras la Segunda Guerra Mundial fue totalmente destruida (las fotos impresionan) y luego reconstruida, lo que le valió ser declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco como ejemplo de reconstrucción casi total de una secuencia histórica desde el siglo XIII al XX. La plaza del Castillo Real y la del Mercado, preciosas. El paseo en carroza tirada por caballos, una delicia. Y las vistas de la ciudad, desde el casco antiguo al río Vístula desde la Torre de Santa Ana, todo un lujo. Eso sí, 150 escalones después de todo el día de pateo tiene su mérito, ¡sobre todo para las pekes!  Aunque nada como un buen merengue (la operación bikini quedó aparcada) para reponer las fuerzas…con pistachos, almendras, pera…hummm

LA SIRENITA

La Plaza del Mercado está presidida por la sirenita, hermana de la danesa, de cuya leyenda surge el nombre a la ciudad, Warsawa, como nos contaron las hijas de nuestros amigos. Y es que tuvimos unos cicerones de excepción, los amigos que nos invitaron a visitarlos aprovechando el puente madrileño. Y como los niños quieren niños, ni qué decir lo bien que se lo pasaron las cuatro juntas. ¡Y nosotros! Niños entrenidos, viaje agradecido…

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2 Respuestas a “Varsovia, verde que te quiero verde

  1. Tal y como la describes apetece mucho conocerla. Da gusto ver una ciudad limpia y verde. Y desde luego lo mejor para conocer una ciudad es tener un ciceron que te guíe. Eso de los merengues también me ha gustado…. Algún día iremos.

    • No os la perdáis, vale la pena 😉 Y sí, con cicerone amigo se ve de lujo. Los merengues son una de mis tentaciones irresistibles, como todas las cosas que saben a infancia. Un abrazo viajero.

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