Altea, mirando al mar…

Una de las escapaditas del verano fue a Altea. Blanca y mirando al mar. Más bonita de cómo la recordaba. Y eso que llegamos allí con el eco contrariado de mi hija mayor que ese día no quería moverse de nuestro cuartel general vacacional. Así son ell@s. Puedes pasarte los días enteros a su “disposición” y cuando un día TÚ quieres llevar a cabo tu plan, empiezan los “peros…”

Las niñas juegan a sirenas sobre las rocas; la pequeña también quiere ser pirata.  La imponente silueta del peñón de Ifach al término de la bahía. Frente a nosotros el mar turquesa al que no le perdí el ojo durante toda la comida. Y es que el cambiante Mediterráneo es parte fundamental del disfrute del menú… nunca me siento a sus espaldas. Sobre todo desde que vivo en Madrid.

Oficina de Turismo.  Las 2.15 y cerrada. Y yo me pregunto cómo pueden cerrar en plena temporada turística cuando durante julio y agosto debería mantener abiertas sus puertas todo el día. Me lo pregunto yo y la decena de franceses que acaba de llegar mientras los críos, desilusionados, pegan su nariz a la cristalera tras la que se muestran las mil y una propuestas…

A las 5h tenemos más suerte y entre otras muchas propuestas nos cuenta que el día anterior se inauguraron las “Balconadas” :  cerca de 70 pintores despliegan su arte desde los balcones a partir de las siete de la tarde y la ciudad blanca atardece de color. Tras subir y subir y subir en un ascenso entretenido gracias al juego con los globos de agua que tantas veces rodaron calle abajo, llegamos a la plaza con sus puestecitos, la Iglesia de la Consolación, los cafés y las terrazas mirando al mar; las vistas magníficas, las calles empedradas que se pierden entre casas encaladas con flores por doquier … y los balcones. Con sus lienzos. La que no quería venir ahora no tiene prisa por marcharse y disfruta viendo cómo pintan en la calle; también eligiendo con su hermana cuáles son los cuadros que más les gustan mientras recorremos el itinerario que nos marca el plano.

Y mirando alrededor me fijo en la gran cantidad de turistas que disfrutan del lujo de una buena cena a las seis de la tarde desde el promontorio que mira al mar. Y además con la relación calidad/precio que caracteriza al Turismo en España imbatible. También que no hace falta marcharse al extranjero para mejorar nuestro inglés…

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2 Respuestas a “Altea, mirando al mar…

  1. Alberto dice:
    A mí también me sorprendió Altea cuando estuve no hace mucho. La costa mediterránea española tiene mala fama, quizás algo merecida, por sus excesos urbanísticos, pero creo que sigue teniendo muchos rincones que todavía sorprenden gratamente al turista. No hay más que ver la cara de pasarlo bien que tienen los turistas extranjeros cuando se les ve por esos lugares, disfrutando de nuestro sol y nuestras calles y de la gastronomía española y una buena sangría.

  2. El azul es infinito en esta costa privilegiada incluso a pesar de los abusos urbanísticos del pasado. Y siempre hay un mirador especial. una cala en blanco, un lugar donde perderte. Por eso los extranjeros como bien dices siempre regresan. Un saludo viajero 😉

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