La Patinadora de Tordesillas

Viajar con niños a ValladolidUn puente, tres días por delante, demasiado frío para salir pero demasiado día festivo para quedarse en casa. Así que ni cortos ni perezosos decidimos viajar. Por suerte desde Madrid, ciudad donde vivimos ahora, todo está cerca, y tras encontrar lo que no es fácil por Internet: habitación familiar para 4,  decidimos acercarnos a Valladolid, que todavía no lo conocíamos. (La habitación la conseguimos tras hablar directamente con el hotel)

Primera parada: OLMEDO. ¿Lo peor? La lluvia. ¿Lo mejor?  Guarecerse de ella en el Palacio Caballero de Olmedo, una visita guiada con vídeos y representaciones audiovisuales de vanguardia para recorrer el Siglo de Oro de la mano de Lope de Vega.

Mi hija mayor descubrió a Lope y de paso, el pique que existía entre Góngora y Quevedo; es más, salió de allí ¡queriendo escribir teatro!; la pequeña en cambio se asustó y tuvo que abandonar el recorrido con su papi en la segunda sala (y menos mal, porque la voz profunda de Colón o los sótanos y mazmorras que venían después, le hubieran producido pesadillas). Y es que en un pequeño cartel que vimos después, ponía que algunos aspectos del montaje podían asustar a niños menores de 7 años, aunque no hubiera estado mal que nos avisaran antes de entrar…

Al ser al aire libre y como seguía lloviendo, no entramos en el Parque Temático del Mudéjar de Castilla y León. Mi hermano había estado meses antes y nos contó que mi sobrina María de 2 años se lo había pasado pipa, sobre todo al subir a las pequeñas réplicas de los Castillos…así que ¡a la próxima! De camino a Valladolid, paramos en MEDINA DEL CAMPO para contemplar el impresionante Castillo de la Mota. Todo un recuerdo a las lecciones de historia.

Valladolid, lunes de museo, Juana I, Tordesillas y…¡los patines!

VALLADOLID nos gustó. Mucho más de lo que imaginábamos, y es que la fama se la suele llevar Salamanca, ciudad que en su día nos cautivó. Había pequeñas ferias en sus plazas más céntricas, y entre monumento y callejeo, compensábamos a las niñas con subir a alguna atracción. La plaza Mayor, la catedral, el casco antiguo, la plaza de Colón, el jardín romántico Campo Grande…Todo bello. Pero… ¡qué lastima de lunes! Los museos, la casa de Cervantes, la de Zorilla…¡todo cerrado! ¿Qué tal abrir, como excepción, cuando el lunes cae en puente

Final de viaje: TORDESILLAS. Nosotros emocionados, que si el Tratado de Tordesillas, el lugar donde vivió la reina Juana I (allí nada de Juana la Loca) más de cuarenta años…y mi hija mayor ¡pensando en sus patines! Tenía curiosidad por el tema, pero claro, los patines son los patines.

Y al final, ¡con sus patines que se fue!. Contra la tozudez de los casi ocho años, nada como vivir la “anhelada” experiencia. Pavimento empedrado, bajas temperaturas, noche cerrada, cuestas y callejuelas… ¡Menuda tortura, la pobre!

Eso sí, aprendió que además de existir Lope de vega, el teatro clásico y la reina Juana I,  ¡hay que hacer caso a los papis cuando te dicen que no es momento ni lugar para patinar!  Tordesillas nos va a dar mucho “juego” en futuros viajes…

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4 Respuestas a “La Patinadora de Tordesillas

  1. Nosotros este verano estuvimos en el parque y nos gusto muchísimo. Hay muchas réplicas de castillos, algunas pequeñas, pero hay varias replicas en las que puedes entrar dentro, subir por las escaleras, entrar dentro de las torres… Mi hija se lo paso muy bien y este verano seguro que volvemos a visitarlo. Es algo que recomiendo a todos los padres que tengan hijos pequeños (que ya anden por si solos). Además tienen una maqueta de una estación de trenes con varios trenes y recorridos. A mi hija le encantó y se paso un buen rato mirando como iban y venian los trenes.

  2. Nosotros paramos en Tordesillas de camino a Madrid y coincidía que celebraban los 500 años de la reina Juana I. Mi hija de 9 años no estaba muy interesada el el tema, pero de vuelta a casa en las Américas (EEUU), le sirvió como referencia cuando decidió elejir a la Reina Isabel la Católica y su tiempo como personaje a presentar en su clase. Juana la Loca ya no le sonaba a chino. No hay nada como aprender historia “in situ.”

  3. Me parece un plan muy divertido y adecuado para esta Semana Santa. ¡ Muchas gracias por tus sugerencias !

  4. Este es de las escapadas de #aprenderviajando. En nuestro caso además de historia, literatura y geografía, aprendió que cuando los padres decimos algo no es que seamos más listos…sino más viejos 😉 Y sobre todo que siempre es por bien de ellos. Un saludo viajero a todos ;))

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